Durante mucho tiempo creí que tenía que elegir.
La Laura que enciende velas y habla de ritual.
O la Laura que habla de estrategia, enfoque y sistemas.
La artista.
O la mentora de negocios.
La que te enseña a hacer una vela con las manos.
O la que te ayuda a construir una marca con la cabeza.
Y durante mucho tiempo más del que me gustaría admitir me sentí mal por ser todo eso al mismo tiempo.
Como si fuera demasiado.
Como si tuviera que caber en una sola caja para que los demás pudieran entenderme.
Pero hoy entiendo algo que antes no podía ver:
No soy demasiado. Soy todo lo que aprendí.
Soy profesora de artes plásticas que encontró en la cera un lenguaje propio.
Soy mentora de negocios que construyó una marca desde la conciencia.
Soy emprendedora que aprendió de estrategia porque no había otra opción.
Soy mujer que cree que el ritual no está separado de la visión.
Y Ossa esta marca que lleva seis años encendida existe precisamente porque todas esas Lauras trabajan juntas.
Sin la estrategia, no hay Ossa.
Sin el arte, no hay Ossa.
Sin el ritual, no hay Ossa.
Sin la mentora, no hay Ossa.
Todo eso me formó. Todo eso me hizo.
Por eso este blog no va a hablar solo de aromaterapia, regalos y rituales.
También vas a encontrar conversaciones sobre estrategia, ventas y marca personal.
Posts muy vulnerables, muy desde el corazón como las cartas que escribo para mis hijas.
Momentos donde la mentora y la mamá y la artista hablan todas al mismo tiempo.
Porque todo este universo soy yo.
Y lo que antes me parecía demasiado para mostrar, hoy lo abrazo desde el alma.
Porque sé que todo esto absolutamente todo es lo que me mueve, me da propósito y me da energía cada día.
Tengo tres hijas.
Y el mayor regalo que puedo darles no es un camino despejado.
Es el ejemplo de una mujer que no tuvo que elegir quién ser.
Que aprendió a dirigir su energía hacia su felicidad y su visión.
Y que les enseña, con la vida no solo con las palabras que ellas tampoco tienen que caber en una sola caja.
Que pueden ser todo lo que son. Todo al mismo tiempo. Sin disculparse por ello.
Aquí hay espacio para todo lo que eres.
Para la estrategia y el ritual.
Para la vulnerabilidad y la visión.
Para la artista y la empresaria.
Para la mamá y la mujer.
Porque separar todo eso nunca tuvo sentido.
Muchas gracias por visitarme,
Un abrazo fuerte, Laura